martes, enero 26, 2010

Saeta Fenomenológica


Barnett Newman


Reducir a la cosa misma,
donde el rojo no sabe víscera
donde negro no tiene la reputación
sucia del óxido en la entraña;
en el lugar
en que la mesa
de jardín debe retirarse
del pozo de ceniza que comienza
a brotar
compulsivamente
bajos los pies;
las infinitas
mutaciones
de esta piel
que por encima del deseo
hacen pensar
imaginar
alimentar
el idílico cáncer
que aniquilará
toda necesidad
de la mesa de jardín
y de la cosa misma
reduciendo
reduciendo
reduciendo
...

10 comentarios:

Esther Rodríguez Cabrales dijo...

su poesía me da miedo

Anónimo dijo...

¡Ánimo!

luna dijo...

mi querido,

odio a los cuchilleros,

espero que estés bien




besísimos

Lara dijo...

!

Lara dijo...

Lara dijo...

me debato:

...

o

¿por qué?

Lara dijo...

¡vale!

la judith dijo...

husserl daría saltos de alegría con un pie
de ver cómo la reducción fenomenológica
no sólo suspende el juicio
sino que encandila nefesh, ruaj


shlm

Portinari dijo...

¡La sangre se sale del cuadro!

Julio Castelló dijo...

Da qué pensar...
Como no estoy para muchos pensamientos, lo primero que se me ocurre es que, vaya, estoy en ello. Pero la cosa misma, tal como yo lo veo, no es reducir, sino ampliar. Claro que con respecto a qué. Ampliar en el sentido de añadir. Porque estará la cosa misma y mi percepción y puesta en escena de la cosa misma, que cualquier otra percepción no hará sino ampliar de un modo inagotable (en lo posible).
Perdón.