jueves, febrero 12, 2009

De una Peste deseada [Forunculo nº1]


Alfred Kubin


CUANDO DIGO CEREBRO, QUIERO DECIR...

No a la magia blanca que me abraza las caderas.

Beso los hechizos de los mahories, las crias vudus,
y los exaltados cazadores que pintan sus presas
y las nombran despues.

Una vez cazada la bestia de los apetitos, la
negra Maba con su negro Caput, dan vueltas
negras por el suelo. A el, erguido como un
humano digno, le cuelgan las pelotas, y el pene
se le agita con gracia vegetal.

Ella se encarama a un arbol, y cierra la sombra
de sus pechos en el atardecer. Abajo, sujetos
por las raices del arbol milenario, plantado en
la vispera, Angdagma, Sepel y Margko, salivan
por el dulce agujero de Maba.

Pero la noche es larga, y el semen corto.
Caput los llama con una patada en el culo, y encienden
una hoguera de ron y sangre.

Anochece en la selva, los tribales sueñan. Maba
tiene un bombon en el utero, Caput dice ironico,
en sueños, “¡Caput!”.


Yo no vivo en la selva. Quisiera hacerlo.
Comer arboles, sexualizar el verde.

Vivir frente al fuego, entre conexiones neuronales
de magia simpatica.

Por la Peste y en la Peste.

5 comentarios:

AnadelasTejasrojas dijo...

¡Qué extraño este mundo tuyo!
¡Cual fragancia apesta ya por mis venas!...

No podré ya, nunca librarme de ella.

Sólo
retozar,
resfregarme.
*
Sólo
embadurnarme...
y atraerlos...
succionarles la sangre
y apestarlos también
¡Oh 'Caput'!

tournesols dijo...

ici et maintenant

luna dijo...

Huele a Alioli Danone. Querido.

Pablo López Pleguezuelo dijo...

Bra-vo

Pablo López Pleguezuelo dijo...

allí donde no se lleven la poesía