miércoles, septiembre 24, 2008

La quimera crea, destruye, y no se transforma


La quimera es tan divina como una inyeccion de bacterias putrefactas. Lo es tanto, o mas.
Si alrededor de un hombre, la quimera se agita aseptica, sera un payaso o un arlequin. Por otro lado, si el mismo hombre la piensa como una parte organica de su ser que pudiese ser enseñada como anatomia, este hombre educador pasa a ser un mimo. Y cuando la quimera sea finalmente situada frente a ciertos oyentes, sera creada la maldicion divina. La efectividad real de lo divino no tiene que girar alrededor de unos receptores, sino dentro de unos receptores. Deviene pues de deidad a organo plenamente funcional, de quimera a vacuna.

Dice Deleuze que para que las religiones, es decir factores compuestos por elementos divinos o inciertos, lleguen al concepto, deben renegar de si, ya que hasta entonces no son mas que proyecciones, y no conexiones. Por lo tanto, en el ateismo serian capaces de concebir y trazar una conexion, y a la vez un plano. La quimera, como criatura indeseable, se encuentra en el espacio vacio, desprovista de un plano o una conexion. Dicho plano se crearia con la distopia. Pero a su vez, en la distopia existen dos vertientes. Una ironica y aleccionante, y otra desalentadora y hambrienta. La primera, de caracter rencoroso y excesivamente severo, no constituye una amenaza seria para la quimera, pues se centra en elementos y sucesos posteriores o anteriores a esta, o en todo caso, en procesos invisibles de la quimera. La segunda, por el contrario, encarna una nemesis valida, pues esta tan limpia como la propia quimera, reposando sobre un espacio vacio, y es por ello infinitamente mas peligrosa. Esta segunda distopia se puede ver en La Verguenza de Bergman, donde dibuja un paisaje belico poco propio de un pais como Suecia. No es de extrañar que los protagonistas de esta pelicula, no acierten a construir un esquema vital acertado ante esta serie de circunstancias, pues la distopia a la que se enfrentan, es mas cinematografica que ninguna otra, y del mismo modo, mas quimerica.

Asi, una vez que la quimera crea una conexion con otro elemento limpido, es posible digerirla como una hostia, y no como una oracion. La divinidad estratosferica y alejada, se torna en una divinidad salvaje, que bajo la practica de rituales y la alteracion sensorial de los participantes, tiende una mano valida, y solida tanto al hombre que quiere hacer uso de la quimera desdivinizada o divinizada en lo solido, como para los oyentes que la consumen. Sin embargo, es ese, tambien, el momento en el que la quimera, ya no es una quimera, sino una nueva manifestacion que desvirtua el significado original de esta.

Queda saber que hacer con la ceniza de quimera una vez alcanzado el logro fisico.

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Cuadro [La sangre del pez], de Gustav Klimt.

3 comentarios:

luna dijo...

Muy bien.
Qui?
Mera?
De leu
ze.

tournesols dijo...

sí, estoy deseando morirme.

Ana De Las Tejas Rojas dijo...

La 'ceniza de quimera, compuesta por los restos del huesped ya consumido...esta limpia de ella misma....NO es 'ceniza de quimera'.

POR LO TANTO ES CIERTO QUE LA QUIMERA NO SE TRANSFORMA.....
N A C E Y M U E R E
E T E R N A M E N T E